Como trabajo en psicoterapia

"La falta de sentido impide la plenitud de la vida y significa por ello enfermedad.

El sentido hace muchas cosas, quizás todas, más soportables"
-C.G. Jung-

Cada ser humano es único e irrepetible. Por tanto, el proceso psicoterapéutico se individualiza en función de cómo es la persona y su sufrimiento. El abordaje terapéutico está centrado en la persona que sufre y no en la etiqueta que pone el diagnóstico psicológico o psiquiátrico. Cuando equivocadamente la tarea psicológica se centra en el trastorno y no en la persona, el camino de curación es más difícil porque perdemos la visión global de la persona y el sentido que podría tener el trastorno en su vida.

Etimológicamente psicoterapia significa - curación mediante la psique -. El conocimiento de uno mismo y de nuestros recursos potenciales promueve el equilibrio personal y facilita la conexión con lo que es esencial en nuestro trayecto vital.  Además, cuando una persona va encontrando su lugar en este mundo paralelamente puede aumentar su creatividad.

La Psicoterapia Junguiana tiene una visión amplia y profunda del ser humano. Trabaja a fondo acogiendo, clarificando y tratando nuestro mundo interno (sentimientos, patrones de pensamiento, sueños, actitudes, recuerdos, impulsos, motivaciones, fantasías, intuiciones, sensaciones...). Cuando este mundo interno entra en contacto con otras personas en diferentes ámbitos (afectivo, laboral, social...) a menudo se generan problemas, insatisfacciones, y a veces patologías (etimológicamente: "expresiones del sufrimiento"). Es necesario entender como contribuimos a que nos pase lo que nos pasa.

El marco psicoterapéutico es un diálogo abierto y sin prejuicios entre paciente y psicoterapeuta que lleva a una profundización, comprensión y transformación en la vivencia individual. Para entender nuestro presente hay adentrarnos en nuestra historia. Aproximarnos a quienes somos y de dónde venimos permite emerger, sin tantos obstáculos, aquello que hay en nuestro interior y quiere realizarse en nuestra vida. A veces hay que dar un paso atrás para poder coger impulso hacia adelante. Asimismo, es importante saber qué hacer con lo que nos pasa utilizando los conocimientos prácticos que nos proporciona tanto la psicología occidental como otras sabias tradiciones antiguas que provienen tanto de nuestra cultura como también de otras culturas.

Etimológicamente curación viene de curar que quiere decir "cuidar de " y que se expresa cuidando, atendiendo. Cuidar con la actitud adecuada lleva implícita la posibilidad de transformación y la auténtica transformación no viene de la lucha con el síntoma (esto a la larga lo fortalece) sino del autoconocimiento, la comprensión, la elaboración y la aceptación plena desde el corazón. Entonces el cambio aparece espontáneamente como fruto maduro de un proceso en que se ha ido cuidando de todas las expresiones de la vida que hay en cada uno de nosotros. Es importante no forzar las cosas y que el proceso sea una experiencia viva y significativa. Como consecuencia, lo que en realidad cura es: Ampliar la conciencia mediante el conocimiento y la comprensión de uno mismo,  aceptar plenamente en la profundidad del corazón, y unir a ello la acción que emerge desde la fuerza de la vida y que busca un sentido en este mundo.

Todo lo que te aproxima a la vida y te hace ser tú mismo es curativo. Todo lo que te distancia de ti mismo, disminuye la claridad de la mente, y te hace notar menos las emociones y sentimientos (como, por ejemplo, el consumo no suficientemente justificado de los psicofármacos) te empobrece anímicamente. Para curarnos realmente se han de poder sentir plenamente las emociones.

En toda experiencia hay dos factores que se superponen, uno interno y uno externo. El factor interno a menudo tiene que ver con los arquetipos que son factores inconscientes que hacen referencia a imágenes y patrones interiores que se expresan en conductas, maneras de pensar, sentir... Serían como una especie de guión inconsciente que vamos actuando externamente. Descubrir y comprender estos condicionantes internos hace que podamos aprender a vivir nuestra realidad externa y de relaciones humanas de manera diferente y más creativa.

El proceso terapéutico se hace desde una perspectiva abierta, profunda y creativa manteniendo el diálogo consciente-inconsciente.

Esto permite ampliar la conciencia, integrar nuestras diferentes partes, reunificar la energía y hacer surgir nuestros recursos potenciales, descubriendo el sentido de la propia vida. Trabaja también en la dirección de equilibrar las funciones del pensamiento y sentimiento, así como el sentido práctico y la intuición.

Cada tratamiento es único y está orientado hacia la recuperación de la plenitud en todos sus aspectos.

 

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